México El Chorrito: dame todo el power
El café que tenemos de México El Chorrito viene de la familia productora de Armando Villegas, mexicano afincado actualmente en España y compañero de certificación Q-Grader de Mariela, catadora en Alquimista.
Armando trabaja en Asturias en cafés El Globo y mantiene la excelencia de las fincas de café familiares en México. Este enlace ha servido para lanzar un acuerdo de cooperación con el Instituto Cordobés del Café (de México) y cafés El Globo. El objetivo: trazabilidad, trato directo y mejora de procesos.

Bajo esta relación, se han importado varios microlotes de distintas familias (Gustavo Amieva, Aurelio Orduña o Francisco Rodríguez), siendo el del propio Armando el que hemos elegido para Alquimista. Un café de 86,5 puntos con notas de manzana, nanche y cítricas.

A la carga con los precios
Está siendo cada vez más frecuente los clientes que se acercan por el tostadero a preguntar «¿es verdad que el café está subiendo tanto?».
Las noticias están haciéndose eco de la subida (aquí) y esto parece ser un arma de doble filo para el consumidor final ya que, por un lado se va familiarizando con unos precios más altos pero, por otro, parece estar viendo el café como un lujo («tengo que quitarme del segundo café del día…»).
Nuestro enfoque es trasladar tranquilidad. Sí, hay subida, pero esa subida no será la que te saque de pobre. Si en tu «rich life» el café está presente, sigue contemplándolo. Así de sencillo.
El resurgir del descafeinado
No son pocos los que toman el café por el efecto de la cafeína. Por deserpertarse, por el efecto de sentirse más avispados o por lograr algo más de rendimiento deportivo. Sin embargo, como casi todo, el cuerpo desarrolla tolerancia a la cafeína. Tras un tiempo, se produce más adenosina y esos efectos se van disipando.
Es entonces cuando surge un movimiento conocido como ciclado de cafeína. Tras un periodo de reducción o eliminación de ingesta, esa tolerancia comienza a desaparecer y el café vuelve a jugar ese papel de sustancia que te aporta algo más que el sabor. La retirada durante 2 semanas resetea esa adaptación.
Aparte del tiempo óptimo estudiado de dos semanas, suele aplicarse también un protocolo 5+2. Cinco días de la semana cafeinados y dos días, generalmente el fin de semana, sin cafeína.
La realidad es que parece que cada vez son más los que practican estas restricciones. Se percibe por las preguntas que nos llegan y se confirma con las ventas de bolsas de descafeinado, que trazan una tendencia claramente al alza

¿Ha llegado la hora de tener más de un descafeinado? ¿Deja el DKF de ser ese café algo más descuidado del que solo nos importa que esté libre de química (solo usamos Swiss Water)? Maybe…
Problemas para el reparto en las ciudades. ¿Es el metro la solución?
Nos llama la atención este proyecto piloto a prueba en Madrid: Reparto en metro.
Se habilitan trenes exclusivamente para empresas de reparto con objeto de evitar el colapso en el centro de las ciudades (https://www.telemadrid.es/programas/telenoticias-1/El-Metro-de-Madrid-ya-transporta-casi-un-millar-de-paquetes-diarios-en-la-Linea-12-2-2712348760–20241003024057.html)
Lo cierto es que hasta el momento, las autoridades poco se han preocupado del creciente inconveniente que supone repartir por unos centros cada vez más peatonalizados y con cada vez más necesidad de suministro. Las restricciones aumentan y los comercios requieren su mercancia. Clásico problema que prefieren simplemente dejar que las empresas solucionen. Cruzcampo aparca su «nave nodriza» a horas intempestivas, se ancla ahí por hora y son los vehículos pequeños eléctricos los que vienen a recargar y repartir. Decir Cruzcampo, es decir Heineken, equivalente a recursos infinitos…
Las empresas más pequeñas, carente de recursos, exploran alternativas eléctricas que aún siguen caras y que, aunque solucionen la «última milla», no arreglan el inconveniente de llegar a la ciudad desde donde suelen estar situados los polígonos.
Vienen las navidades en breve… la guerra por el carga/descarga comienza promete ser más encarnizada que nunca

